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El libro de Cristina

 ©Sandro Centurión

Compré el libro de Cristina, el que ya va por la cuarta edición en menos de un mes desde que salió. Cuando fui a hacer el pedido a la librería, (porque como muchos tuve que hacer una reserva y esperar), lo pedí así: el libro de Cristina, no lo pedí por su título oficial "Sinceramente", le dije expresamente a la vendedora quiero: "el libro de Cristina", y ella lo entendió sin ninguna necesidad de aclaración. Creo que la mayoría lo pide así.

El fenómeno editorial que se da con este libro está indudablemente atado a la figura de la persona de CFK, es el libro de ella, la pertenencia le es otorgada desde adentro y desde afuera por la sincrónica relación entre la autora y la gente.

Entonces el libro de Cristina es Cristina, un pedacito de ella, sus palabras, sus ideas, acaso su mensaje para este presente. No creo que sea un libro pensado para la posteridad, es un libro para el hoy, para este presente que se constituye en el referente obligado de enunciación.

Y la gente lo compra, lo está comprando desde antes de que se termine de secar la tinta de la imprenta. La gente, (no hablo de lectores sino de la gente), quiere el libro, quiere tenerlo en la mano, quiere hacerse una selfie con el libro y publicarlo en el face, es un objeto valioso porque es el libro de ella, que vuelve, que reaparece y hace tremendo lío desde la trinchera más inesperada pero desde el lugar de mayor comodidad, y que supo conquistar; desde el lugar de las palabras, del discurso largo pero preciso, visceral pero comprometido.

La gente quiere el libro, y a una parte de la sociedad esto lo sorprende, no lo entiende, acaso porque no terminan de darse cuenta de que la gente quiere el libro no por lo que pueda decir el libro, sino porque, sinceramente, la gente "quiere" a Cristina.

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